Servidos con salsa adobada y deliciosa cochinita pibil, con su cebolla morada, acompañados con frijoles refritos.
Un desayuno que rinde homenaje a los sabores tradicionales con un toque único. Los chilaquiles se sirven bañados en una salsa adobada que aporta intensidad y carácter, acompañados de la deliciosa cochinita pibil que realza cada bocado con su sabor inconfundible. La cebolla morada añade frescura y contraste, mientras los frijoles refritos completan el platillo con ese toque reconfortante que nunca puede faltar.
Es una opción perfecta para quienes buscan comenzar el día con energía y disfrutar de una combinación auténtica que celebra la riqueza de la cocina mexicana.
Aprox. 450–530 kcal por porción



