Un clásico que nunca pasa de moda: base dorada y crujiente, relleno suave de cheesecake y cobertura brillante de fresa que aporta frescura y dulzura en cada bocado. Se corona con crema batida y un toque de menta fresca, creando un equilibrio perfecto entre lo cremoso y lo frutal. Ideal para consentirse con un postre elegante y delicioso.
Valor energético aproximado: 320–380 KCal por porción (dependiendo del tamaño y la cantidad de cobertura).



